La conducta suicida es un fenómeno complejo y multifactorial. Esta publicación reúne veinte preguntas y respuestas para abordar qué está ocurriendo, qué señales deben preocupar y qué pueden hacer familias, pediatras y centros educativos.
¿Qué está ocurriendo con el suicidio en menores de 20 años en España en 2024 y 2025?
Los datos obligan a separar dos fenómenos.
En 2024 murieron por suicidio 90 menores de 20 años, 14 más que en 2023. Fue la cifra más alta de los últimos años y superó los 87 casos de 2022. Entre 2019 y 2024, la cifra se movió aproximadamente entre 62 y 90 casos anuales.
En 2025, el INE contabilizó provisionalmente 3.808 suicidios en toda la población española, frente a 3.953 en 2024, un descenso del 3,7 %. Sin embargo, el INE todavía no ha publicado como definitivo el desglose por edad de 2025; por tanto, no es correcto afirmar todavía que los suicidios de menores de 20 hayan aumentado o disminuido en 2025 basándonos únicamente en el total nacional.
Esto es especialmente importante: el descenso global del suicidio en España no significa necesariamente que haya descendido en todos los grupos de edad.
Volver al índice ↑¿Qué está pasando con nuestros niños y adolescentes?
No parece existir una única explicación.
Estamos ante la interacción de salud mental, problemas familiares, aislamiento, acoso, conflictos interpersonales, experiencias traumáticas, consumo de sustancias en algunos casos, presión académica, dificultades sociales y factores relacionados con el entorno digital.
La OMS insiste en que la conducta suicida es multifactorial y que no suele poder atribuirse a una sola causa. Entre los factores conocidos están los trastornos mentales, el abuso, la violencia, el aislamiento, las dificultades para acceder a ayuda y determinados acontecimientos vitales estresantes.
Por eso sería un error decir simplemente que "los móviles", "las redes sociales", "el bullying" o "la depresión" son la causa.
Volver al índice ↑¿Estamos ante un aumento real del suicidio adolescente o estamos mejorando la detección y el registro?
Probablemente hay que contemplar las dos posibilidades, pero no podemos cuantificar cuánto corresponde a cada una.
El registro de las muertes por suicidio se realiza mediante la estadística oficial de defunciones del INE, que utiliza certificados médicos y, cuando existe intervención judicial, información de los juzgados y de los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Además, actualmente existe mucha más atención social y sanitaria a la conducta suicida, lo que puede favorecer que las ideaciones, autolesiones y tentativas sean detectadas con mayor frecuencia.
Pero las muertes registradas son un indicador diferente: que se diagnostiquen más problemas de salud mental o que se detecten más autolesiones no significa automáticamente que se estén registrando como suicidios muertes que antes no lo eran.
Lo que sí sabemos es que 2024 fue un año especialmente elevado entre los menores de 20 años, mientras que el conjunto de la población registró un descenso.
Volver al índice ↑¿A qué edad puede empezar a aparecer una conducta suicida? ¿Puede un niño de 10 u 11 años tener pensamientos suicidas?
Sí.
La conducta suicida puede aparecer antes de la adolescencia. Un niño de 10 u 11 años puede expresar pensamientos como:
"No quiero seguir viviendo".
"Ojalá no estuviera aquí".
"Quiero desaparecer".
"Sería mejor que estuviera muerto".
"No quiero despertarme mañana".
No debemos pensar que un niño es "demasiado pequeño" para experimentar desesperanza o tener pensamientos de muerte.
De hecho, la propia OMS sitúa la adolescencia entre los 10 y 19 años y señala que una parte importante de los trastornos mentales comienza antes de los 14 años.
En España, los datos de 2024 incluyen suicidios también en edades infantiles y adolescentes; las estadísticas del INE permiten consultar específicamente los grupos menores de 15 años y de 15-19 años.
Volver al índice ↑¿Cuál es la primera señal que debería hacer saltar las alarmas de los padres?
Una de las señales que más debería preocupar es un cambio importante y mantenido respecto a cómo era ese niño o adolescente antes, especialmente si se combina con desesperanza.
Por ejemplo:
- aislamiento repentino
- dejar de hacer cosas que antes disfrutaba
- deterioro brusco del sueño
- abandono de amigos
- descenso importante del rendimiento
- irritabilidad o agresividad inhabitual
- regalar pertenencias
- hablar de ser una carga
- hablar de muerte o desaparición
- despedirse de personas
autolesiones.
Pero hay una señal que no debe relativizarse nunca:
Que diga que quiere morir, que no quiere vivir o que está pensando en suicidarse.
Aunque lo diga aparentemente "de broma", hay que preguntarle qué quiere decir y explorar la situación.
La OMS señala expresamente como señales de alerta la expresión de pensamientos o planes suicidas, el aislamiento, cambios importantes de humor, despedidas y regalar posesiones valiosas.
Volver al índice ↑¿Qué señales puede detectar un pediatra durante una consulta de apenas 10 minutos?
No necesita descubrirlo todo en diez minutos. Necesita abrir una puerta.
Un pediatra puede fijarse en:
- cambio de peso o apetito
- alteraciones del sueño
- absentismo escolar
- descenso académico
- ansiedad
- irritabilidad
- tristeza
- aislamiento
- autolesiones
- consumo de sustancias
- dolores físicos recurrentes sin explicación suficiente
- cambios de conducta
- conflictos familiares
- acoso escolar
pérdidas recientes.
Y, sobre todo, puede hacer preguntas directas.
Por ejemplo:
"¿Últimamente has pensado que no merece la pena seguir viviendo?"
Y después:
"¿Has pensado alguna vez en hacerte daño?"
Preguntar directamente no induce el suicidio. La OMS señala que hablar abiertamente del suicidio puede ayudar y que preguntar por él no hace que una persona actúe siguiendo esos pensamientos.
La Estrategia de Salud Mental del SNS también contempla la detección de depresión y problemas de salud mental desde Atención Primaria y destaca la necesidad de formar a profesionales de Atención Primaria y Pediatría.
Volver al índice ↑¿Cómo debería abordar el tema un pediatra en consulta?
Con naturalidad, privacidad y sin dramatizar.
Una conversación puede comenzar así:
"Te voy a hacer unas preguntas que hacemos cuando vemos que alguien está pasando por un momento difícil."
Después:
"¿Te has sentido muy triste o sin esperanza últimamente?"
"¿Has pensado alguna vez que preferirías no estar aquí?"
"¿Has pensado en suicidarte o hacerte daño?"
Si responde afirmativamente, hay que profundizar en la intensidad y actualidad del riesgo, incluyendo si existen pensamientos actuales, intención, planificación, antecedentes de tentativa o autolesiones, factores de protección y posibilidad de mantener al menor seguro.
Y algo fundamental: no dejar la conversación en un "hablaré con tus padres" y terminar la consulta. Una sospecha de riesgo requiere una valoración y un plan de actuación.
Volver al índice ↑¿Cómo se distingue entre un adolescente que está pasando por un momento negativo y uno con verdadero riesgo suicida?
No existe una frontera matemática.
La diferencia fundamental está en la combinación de factores y, especialmente, en la presencia de ideación suicida, intención y capacidad de pasar al acto.
Preocupa mucho más cuando encontramos:
- pensamientos suicidas actuales
- intención de morir
- planificación
- acceso a medios para hacerse daño
- tentativa previa
- autolesiones
- desesperanza intensa
- sensación de no tener ninguna salida
- aislamiento
- consumo de alcohol/drogas
- acontecimientos traumáticos recientes
- ausencia de una persona adulta de confianza
empeoramiento rápido.
Un adolescente puede estar profundamente triste y no tener riesgo suicida inmediato. Y otro puede parecer relativamente tranquilo y sí tenerlo.
Por eso la apariencia externa no es suficiente.
El antecedente de una tentativa previa es, además, uno de los factores de riesgo más importantes conocidos.
Volver al índice ↑¿Qué papel juegan la depresión y otros trastornos mentales?
Tienen un papel importante, pero hay que evitar una simplificación:
suicidio no equivale a enfermedad mental.
La depresión puede producir desesperanza, pérdida de interés, aislamiento y la sensación de que el sufrimiento no terminará. La OMS reconoce la relación entre depresión y suicidio.
También pueden intervenir:
- trastornos de ansiedad
- trastornos de conducta
- consumo problemático de sustancias
- trastornos relacionados con trauma
- determinados trastornos de personalidad, especialmente en adolescentes mayores
otros problemas de salud mental.
Pero también existen suicidios o tentativas en personas que no tenían un diagnóstico psiquiátrico conocido.
Por eso no podemos esperar a que aparezca una etiqueta diagnóstica para preguntar por el suicidio.
Volver al índice ↑¿Qué peso tienen el bullying y el ciberbullying? ¿Y las redes sociales?
Son factores relevantes, pero tampoco son explicaciones únicas.
El acoso puede producir:
humillación + aislamiento + miedo + pérdida de autoestima + sensación de no poder escapar.
El ciberacoso añade una característica especialmente problemática: el acoso puede continuar cuando el adolescente abandona el colegio.
El Ministerio de Educación reconoce precisamente la complejidad del ciberacoso y señala la necesidad de detección temprana y protocolos específicos.
Respecto a las redes sociales, hay que evitar dos extremos:
"Las redes sociales provocan suicidios".
"Las redes sociales no tienen ninguna relación".
La evidencia indica que pueden amplificar determinados riesgos, especialmente en jóvenes vulnerables, pero también pueden facilitar apoyo, conexión y acceso a ayuda. La OMS señala precisamente esa doble posibilidad.
Volver al índice ↑¿Estamos preparados para detectar el ciberbullying cuando ocurre fuera del colegio y dentro del móvil?
Tenemos herramientas, pero la detección sigue siendo difícil.
El problema es que muchas veces:
- los padres no ven los mensajes
- el adolescente siente vergüenza
- tiene miedo de que le quiten el móvil
- teme que la situación empeore si los adultos intervienen
- puede borrar las conversaciones
- el agresor puede ser anónimo
el contenido puede difundirse rápidamente.
Por eso es fundamental que padres, pediatras y profesores pregunten específicamente por la vida digital.
No basta con preguntar:
"¿Te hacen bullying en el colegio?"
También hay que preguntar:
"¿Hay alguien que te moleste, amenace, humille o excluya por WhatsApp, Instagram, TikTok, videojuegos u otras redes?"
España dispone de protocolos educativos específicos para acoso y ciberacoso.
Volver al índice ↑¿Puede una crisis aparentemente pequeña —una ruptura, un conflicto familiar, suspender unos exámenes— desencadenar una conducta suicida?
Sí, puede actuar como desencadenante, pero normalmente no debemos interpretarla como la causa única.
Para un adulto, suspender un examen puede parecer algo pequeño. Para un adolescente que ya acumula:
- depresión
- aislamiento
- bullying
- conflicto familiar
- baja autoestima
- falta de apoyo
desesperanza,
Puede convertirse en la gota que colma el vaso.
La OMS señala que algunos suicidios pueden producirse impulsivamente durante una crisis ante acontecimientos vitales estresantes.
Por eso la pregunta importante no es:
"¿De verdad se suicidó por suspender un examen?"
Sino:
"¿Qué estaba ocurriendo en su vida y qué significado tenía ese fracaso para él o ella?"Volver al índice ↑
¿Qué papel desempeñan la violencia familiar, los abusos y otras experiencias adversas durante la infancia?
Es un factor de enorme importancia.
La exposición a:
- violencia
- abuso sexual
- maltrato
- negligencia
- violencia entre progenitores
- pérdidas
- abandono
experiencias traumáticas,
puede afectar al desarrollo emocional y aumentar la vulnerabilidad posterior.
La OMS incluye el abuso y la violencia durante la infancia entre los factores relacionados con riesgo suicida.
Y hay algo especialmente importante: un niño que vive violencia en casa puede no tener un lugar seguro al que regresar después de una crisis escolar.
Por eso la prevención del suicidio infantil no puede limitarse a la consulta de psiquiatría: también implica protección de la infancia.
Volver al índice ↑¿Por qué algunos adolescentes hablan de lo que les pasa y otros consiguen ocultarlo completamente?
Porque mostrar sufrimiento también puede dar miedo.
Algunos adolescentes piensan:
"Mis padres se enfadarán".
"Me van a quitar el móvil".
"Me van a llevar al psiquiatra".
"No me van a entender".
"Voy a decepcionar a mi familia".
"Si lo cuento, el bullying será peor".
"No quiero preocupar a nadie".
Además, algunos jóvenes pueden seguir funcionando externamente: van a clase, hablan, hacen deporte y parecen normales.
Por eso es peligroso utilizar el razonamiento:
"Si realmente estuviera mal, nos lo habría dicho."
No necesariamente.
Volver al índice ↑¿Qué pueden hacer los padres si sospechan que su hijo piensa en suicidarse?
Lo primero: preguntárselo directamente.
Por ejemplo:
"Te noto sufriendo mucho y estoy preocupado/a por ti. Necesito preguntarte algo directamente: ¿has pensado en suicidarte?"
Si dice que sí:
No discutir. No regañar. No culpabilizar. No minimizar.
Evitar frases como:
"No digas tonterías".
"Tienes toda la vida por delante".
"Hay gente con problemas de verdad".
"Lo haces para llamar la atención".
"Piensa en lo que nos haces a nosotros".
Mejor:
"Gracias por contármelo."
"No tienes que afrontar esto solo/a."
"Vamos a buscar ayuda juntos."
Si existe riesgo inmediato, no debe quedarse solo. Hay que buscar atención urgente y retirar, de manera segura, el acceso a medios con los que pudiera hacerse daño. La OMS recomienda precisamente no dejar sola a una persona cuando existe peligro a muy corto plazo.
En España se puede llamar al 112 ante una emergencia vital inmediata y al 024, disponible 24 horas, para crisis suicida y orientación a familiares.
Para niños y adolescentes también está el Teléfono/Chat ANAR: 900 20 20 10, y 116 111 en determinadas comunidades autónomas.
Volver al índice ↑¿Qué debería hacer un pediatra después de detectar ideas suicidas?
No debería limitarse a recomendar "que lo vea Salud Mental".
Debe realizar una valoración del riesgo, establecer qué grado de urgencia existe y decidir el circuito asistencial correspondiente.
En términos generales:
Riesgo inmediato o muy alto → actuación urgente.
Riesgo existente pero sin emergencia inmediata → evaluación especializada y seguimiento estrecho.
Ideación sin riesgo inmediato → intervención, evaluación de factores asociados, apoyo familiar y seguimiento.
También debe investigar:
- intentos previos
- autolesiones
- depresión
- ansiedad
- bullying
- violencia
- abuso
- consumo de sustancias
- problemas familiares
- situación escolar
factores protectores.
La Estrategia de Salud Mental del SNS establece precisamente como objetivo mejorar la detección y establecer circuitos ágiles para las personas con conducta suicida, incluyendo específicamente a la población infanto-juvenil.
Volver al índice ↑¿Y qué ocurre después de detectar el riesgo?
Aunque no aparece una pregunta 17 en tu lista, yo incorporaría esta porque es fundamental:
la detección no sirve de mucho si después no existe continuidad asistencial.
El momento posterior a una crisis o una tentativa es especialmente importante.
Debe existir:
- seguimiento
- acceso rápido a profesionales de salud mental
- participación de la familia
coordinación entre pediatría, Salud Mental y, cuando sea necesario, colegio/servicios sociales;
- un plan para las siguientes horas y días
revisión del entorno y de los factores desencadenantes.
La prevención eficaz no termina cuando el adolescente abandona urgencias o la consulta. La OMS incluye expresamente la detección, tratamiento y seguimiento entre las intervenciones fundamentales.
Volver al índice ↑¿Tenemos suficientes recursos de salud mental infanto-juvenil?
Esta es probablemente una de las preguntas más difíciles de contestar con un simple sí o no.
España ha aumentado la atención política y sanitaria a la salud mental. La Estrategia de Salud Mental 2022-2026 incluye específicamente la población infantil y adolescente y plantea mejorar la detección, la atención precoz y la coordinación entre Atención Primaria y Salud Mental.
También se han desarrollado mecanismos específicos de prevención del suicidio y circuitos de atención.
Pero tener una estrategia no equivale a disponer de la misma capacidad asistencial en todas las comunidades autónomas ni a que todos los adolescentes puedan ser atendidos con la rapidez necesaria.
Además, el propio Ministerio ha identificado como objetivo establecer circuitos más ágiles y mejorar la formación de profesionales de Atención Primaria y Pediatría.
Por tanto, la respuesta más rigurosa es:
se han producido avances importantes, pero existen necesidades de recursos, profesionales, coordinación y accesibilidad que todavía deben resolverse.
Volver al índice ↑¿Qué papel juegan los centros educativos?
Un papel fundamental porque el colegio o instituto puede ser el lugar donde primero se observe el cambio.
Los profesores pueden detectar:
- aislamiento
- absentismo
- cambio de comportamiento
- caída académica
- conflictos
- acoso
- exclusión
- autolesiones
- comentarios sobre muerte
cambios en las relaciones sociales.
Pero el profesor no debe convertirse en psicólogo ni intentar evaluar solo el riesgo suicida.
Su función es:
- detectar
- escuchar
- proteger
- comunicar al equipo correspondiente
- activar el protocolo
coordinarse con la familia y los servicios sanitarios cuando corresponda.
El Ministerio de Educación dispone actualmente de protocolos específicos contra el acoso y el ciberacoso y de un servicio de atención telefónica, el 900 018 018, para situaciones de acoso y malos tratos en el ámbito escolar.
Volver al índice ↑¿Qué le dirías a un adolescente que está pensando que no hay salida y que su situación no puede cambiar?
Le diría algo muy sencillo:
Lo que estás sintiendo ahora puede parecer permanente, pero no tienes que resolver toda tu vida hoy.
No necesitas saber cómo solucionar todos tus problemas. Solo necesitas dar el siguiente paso y contárselo a alguien.
Si estás pensando en morir, no te quedes solo con ese pensamiento. Díselo a un adulto en quien confíes: tu madre, tu padre, un profesor, un médico, un familiar, un orientador.
Puedes decir simplemente: "No estoy bien y estoy pensando en hacerme daño."
No tienes que explicarlo perfectamente.
Pedir ayuda no es fracasar. Es conseguir que otra persona te ayude a soportar algo que ahora mismo es demasiado pesado para llevarlo solo.
Y aunque ahora no puedas imaginarlo, una crisis puede cambiar. No tomes una decisión permanente para resolver un dolor que puede cambiar.
Si ese adolescente está en España y existe peligro inmediato, 112. También puede contactar con el 024, que funciona las 24 horas y atiende tanto a personas con ideación suicida como a familiares y allegados. Para menores, ANAR 900 20 20 10 ofrece atención 24/7.
Volver al índice ↑Una conclusión importante
Los datos de España en 2024 dejan un mensaje claro: los menores de 20 años constituyen un grupo pequeño en términos absolutos, pero 90 muertes por suicidio en un solo año representan un problema de salud pública que no puede ignorarse.
Y los datos de 2025 requieren cautela: el suicidio total bajó de 3.953 a 3.808 casos, pero todavía no debemos extrapolar ese descenso a los menores de 20 años hasta disponer del desglose definitivo por edades.
Sobre todo, hay que cambiar una idea: la prevención no consiste únicamente en detectar a un adolescente que quiere morir. Consiste también en crear suficientes oportunidades para que pueda decir "no estoy bien" antes de llegar a ese punto: familia, pediatría, escuela, salud mental y entorno digital tienen que formar una red.
Fuentes principales
- Instituto Nacional de Estadística — Defunciones según la causa de muerte
- Ministerio de Sanidad — Línea 024
- Ministerio de Sanidad — Estrategia de Salud Mental del SNS
- Ministerio de Educación — Acoso y ciberacoso
- Fundación ANAR — Teléfono y Chat de ayuda a niños y adolescentes
- OMS — Salud mental de los adolescentes